Una nueva sentencia del Tribunal Supremo refuerza su doctrina sobre la complicidad concursal en caso de culpabilidad

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En virtud de la sentencia de 14 de septiembre de 2021, la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo reitera su doctrina que determina los requisitos exigidos para ser declarado cómplice en la sentencia de calificación culpable en el seno de un procedimiento concursal, así como la responsabilidad que sobre él pudiera derivarse como consecuencia de ello.

Por un lado, para que se pueda apreciar complicidad tienen que darse dos requisitos:

a) Que se constate una cooperación relevante con el deudor concursado en la realización de actos necesarios para fundamentar la culpabilidad.

b) Que dicha cooperación se haya realizado con dolo o culpa grave, por ejemplo, la existencia de ánimo de defraudar o, cuando menos, connivencia con el concursado en la conducta que ha merecido la calificación culpable.

En el caso en concreto, la declaración de culpabilidad estuvo fundada en la transmisión de dos bienes inmuebles en los que se ubicaban las naves industriales de la concursada, sobre los que se constituyeron sendas hipotecas, así como de la maquinaria y su actividad empresarial a una sociedad, con el fin de continuar la actividad de la concursada bajo la apariencia de esta tercera entidad.

El Alto Tribunal considera que tales actuaciones integran plenamente los dos requisitos referidos, puesto que la sociedad y sus administradores se prestaron a participar en la transmisión fraudulenta y posibilitaron que la misma empresa, con apariencia societaria diferente, siguiera como continuadora de la concursada en cuanto a sus activos y ejercicio empresarial en el mercado, pero no en cuanto a sus pasivos y responsabilidades, lo que, a juicio de la Sala, se realizó dolosamente con la intención de sustraer los activos de la concursada de la responsabilidad patrimonial frente a sus acreedores.

Por otro lado, la Sentencia aclara que la responsabilidad de cobertura del déficit concursal no atañe a los cómplices (art. 456 TRLC), y que la condena a indemnizar los daños y perjuicios debe ser consecuencia de los concretos daños y perjuicios causados por la conducta en cuya realización hayan contribuido, no pudiéndose acordar una “condena en globo” que no diferencie entre las causas de calificación del concurso como culpable en las que hayan participado y aquellas en las que no hayan participado.

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